Todos los que tenemos una cierta edad, y capacidad de pensamiento, tenemos una idea de España.
Quiero pensar que somos millones…
Una idea de España como un todo, con sus diversidades o peculiaridades territorios, pero una nación (no un país, que es solo un territorio), vertebrado con un pasado, un presente y un hipotético futuro, con una lengua común, el español.
Por supuesto, respetando los idiomas regionales, pero que son eso, regionales.
Y una historia, una cultura, unas tradiciones, y unas raíces cristianas, sin las cuales es imposible entender a nuestra Patria.
¿Tan difícil es entender esto…?
Mientras sigamos batallando en estériles luchas intestinas, unas regiones contra otras, y unos idiomas contra otros, seremos muy poca cosa en el contexto mundial, en el que, además, cada día van afluyendo estados más grandes y poderosos.
Una unidad nacional que muchos, desde dentro, se empeñan en resquebrajar, y que tiene más de cinco siglos de vida, que se dice pronto.
O el Descubrimiento de América, con la Cruz y la espada, dando a los indígenas derechos que hasta entonces no tenían, y exigiendo los Reyes Católicos que se les tratase como a Hijos de Dios, pues tales eran.
Una Hispanoamérica en la que dejamos la siembra de 39 universidades, y un mestizaje cultural, pues los españoles tomaban esposas nativas, empezando por el propio Hernán Cortés.
Toda Hispanoamérica fueron Virreinatos, Capitanías Generales, Gobernaciones, Corregimientos de nuestra Patria, lo que vino en llamarse la Nueva España, y todos los Reyes, empezando por Isabel la Católica, promulgaron Leyes de Indias, que preservaban los derechos y las libertades de esos nuevos súbditos, pues entonces no había ciudadanos, sino súbditos. (Más o menos, como ahora).
Posteriormente la masonería británica intrigó contra España, en una forma más sibilina que el asalto a nuestros galeones, para apoderarse de esas tierras, organizando levantamientos, muchos de los cuales tuvieron éxito, y debilitar así al Imperio español, pues nuestra Patria ya era un Imperio, respetado en todo el mundo, y por todo el mundo. (No como ahora, repito, que somos el hazmerreír de las grandes naciones).
La puntilla nos la dieron los Estados Unidos de América del Norte, declarándose en guerra con España, y apoderándose de Cuba, Filipinas, Puerto Rico, la práctica totalidad de nuestros territorios en Oceanía, etc.
Y, el siguiente ataque contra lo que queda de España, nos lo dará Marruecos, un estado parásito de nuestra Patria, con un millón y medio de marroquíes viviendo de nosotros –no con nosotros-, por medio de ingentes ayudas sociales, alrededor de trescientos mil ya nacionalizados como “españolos” (llamo así a los “nuevos” españoles), con los hospitales de Ceuta y Melilla prestando asistencia sanitaria gratuita (gratuita para ellos, no para nosotros), a un millón de marroquíes que viven en su área de influencia, etc.
Como ven, nuestro ¿futuro? como nación, es dantesco, y más propio del Apocalipsis, que otra cosa.
Toda esa Historia, y la de los siglos siguientes, no puede disolverse en el NOM como un azucarillo en el café, pues España está por encima de todos nosotros, y nos exige actuar en consonancia, por respeto a nuestros antepasados, a nuestros descendientes y a nosotros mismos.
También la lucha contra el comunismo, que nos costó tres años de guerra civil, y cientos de miles de muertos, consiguiendo librarnos de esa lacra…, que algunos se empeñan en restaurar.
El asesinato de miles de sacerdotes, de cientos de frailes y monjas, de trece Obispos y Administradores Apostólicos Diocesanos, la quema de miles de iglesias y conventos, la destrucción de una gran parte de nuestro arte sacro, etc., son hechos que nuestra civilización cristiana no puede ni debe olvidar.
Y ahí está Sánchez, tras décadas de alternancia entre lo malo, el PP, y lo peor, el PSOE, dispuesto a dar la puntilla, de una vez por todas, a nuestra Patria.
¿De verdad vamos a permitirlo…?
¿Con qué cara miraremos a nuestros hijos y nietos, viendo que no hacemos nada para que España remonte el vuelo, y vuelva a ser la nación, respetable y respetada, que siempre ha sido…?
Feliz 2026, amigos, ¡y que Dios nos ampare!
A Dios rezando, pero con el mazo (nuestras ideas, escritos, actividad militante, cada uno según sus posibilidades, etc.) dando, e intentando desborregar a la gran mayoría de la población, que no se entera de nada, o finge no hacerlo.
Parodiando a Burke, para que el mal triunfe, solo hace falta que los buenos no hagamos nada.
Publicado en El Criterio (29/12/2025) y El Español Digital y Mediterráneo Digital (30/12/2025)

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